La mula no era arisca…

La mula no era arisca…

Este mundo en el que vivimos nos ha hecho que desconfiemos de todo y de todos. Hemos sido criados aprendiendo a desconfiar. Desde niños nos han enseñado a ser desconfiados. Desde los refranes de los abuelos. ¿Recuerdas aquel refrán que dice “la mula no era arisca, sino que la hicieron”?

Pero la realidad es que muy dentro de nosotros hay una necesidad de confiar. Es por eso que me puse a buscar el significado de la palabra confianza. Y la Real Academia de la Lengua lo define así:

Confianza.

(De confiar).

1. f. Esperanza firme que se tiene de alguien o algo.

2. f. Seguridad que alguien tiene en sí mismo.

3. f. Presunción y vana opinión de sí mismo.

4. f. Ánimo, aliento, vigor para obrar.

 

Pero bueno, no estás leyendo esto para tener clases del idioma español, sino porque nosotros tenemos el anhelo de ser felices. ¿Y sabes qué? Nuestra felicidad depende de nuestra habilidad para CONFIAR. Las personas desconfiadas, son personas miserables. Dudando de todo y de todos.

No estoy diciendo que confiemos en cualquier cosa, pero quisiera que notaras que todos tenemos algún nivel de confianza.  Mucho más de lo que tú piensas. De hecho, en esta vida, ponemos nuestra CONFIANZA en un montón de cosas. Por ejemplo:

  • Tomamos un viaje por carretera y CONFIAMOS en que el carro nos llevaría desde el punto A al punto B
  • Criamos a nuestros hijos con la CONFIANZA de que al crecer serán personas de integridad, buen carácter y de fe.
  • Hacemos del trabajo nuestra prioridad Nº 1 CONFIANDO que va a proporcionar los medios necesarios para un fondo para la universidad, buen carro, una casa y una buena jubilación.
  • Hacemos ejercicio, comemos saludablemente y tomamos nuestras vitaminas CONFIANDO en que el resultado será una vida prolongada.
  • Decimos “SI, ACEPTO” CONFIANDO que será hasta la muerte nos separe.

Aunque lamentablemente cada vez que CONFIAMOS, corremos el riesgo de ser defraudados, porque hemos puesto nuestra CONFIANZA en cosas o personas que están sujetas a cambios. Y quizás, cada vez que hemos sido defraudados, nos viene a la mente el refrán del abuelo.

Pero por mucho que confiemos, a veces las cosas no salen como esperábamos. Quizás el carro nos dejó a medio camino; tal vez alguna de los hijos no llego a ser lo que anhelábamos. Un día de tantos, podemos llegar a ser despedidos del trabajo del que dependíamos tanto. Quizá hemos cuidado nuestra salud al pie de la letra, y sin embargo tener colesterol alto o cualquier otra cosa que no esperábamos. Fuimos defraudados cuando dijimos, si acepto, y resulta que cualquier cosa trajo una dolorosa separación. Y la lista puede continuar.  Y ahora no solamente somos desconfiados, sino que hemos sido lastimados, y defraudados.

Sin embargo, a pesar de todo eso, quiero que sepas que hay alguien que NUNCA cambia. ¡Hay alguien que no te defrauda JAMAS!

La Biblia dice en Santiago 1:17 que “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.” Y por si eso no fuese suficiente, también en Malaquías 3”6 dice Dios mismo: “Porque yo Jehová no cambio.”

Y la carta a los Hebreos en el capítulo 13:5-6 nos recuerda que “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”

La próxima vez que necesites confiar, recuerda lo que el sabio dice en Proverbios 3:5-6… “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia.  Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.”

¡Imagínate como seria este nuevo año si tú decidieras confiar en Dios totalmente!  ¡Imagínate como seria tu vida si pudieras vivir cada día confiando plenamente en Dios para cada cosa, cada decisión, cada necesidad!  ¿Te imaginas todo el estrés que dejarías a un lado?   ¿Te imaginas todas las cosas por las que no te tendrías que “preocupar”, porque sabes y confías que Dios se va a “ocupar” de cada una de ellas?

No estoy hablando de vivir una vida religiosa. ¡No!  Estoy hablando de tener la seguridad de que hay alguien junto a ti, el cual nunca te va a defraudar. Alguien en quien puedes confiar plenamente.

Si pudieras pintar en tu mente un cuadro, ¿cómo sería tu vida?